martes, 25 de noviembre de 2014

Las acuñaciones de Q. CAECILIVS METELLVS PIVS y su tipología en las emisiones republicanas

Ave.

Quinto Cecilio Metelo Pío (ca. 130-63 aC) era hijo de Quinto Cecilio Metelo Numídico. Poco se sabe de su infancia y juventud, teniendo su primera referencia a los 20 años, cuando acompañó a su padre en 109 aC como contubernalis (cadete) durante la guerra entre Roma y el rey Jugurta de Numidia (112-106 aC), un reino norteafricano correspondiente a la actual Argelia. Regresó a Roma en 107 aC cuando su padre fue repatriado a la fuerza por acción del general y estadista Cayo Mario, cuyas maniobras políticas junto a Lucio Appuleio Saturnino consiguieron desterrar a su padre en 100 aC. Las constantes peticiones oficiales de su hijo hicieron que en 98 aC el tribuno de la plebe Quinto Calidio aprobara una ley para su regreso. Por esta acción Quinto Metelo recibió el apodo de Pío.

En los años 90 aC recibió el puesto de Pontifex Maximus, como resultado de la importancia e influencia de su familia. El estallido de la Guerra Social le pilló en el cargo de legado (general del ejército romano) a finales de 89 aC, bajo el cónsul Pompeyo Strabo, donde consiguió varias victorias contra los marsos, pueblo de los Apeninos, al este de Roma. Como resultado de estas victorias fue elegido pretor al año siguiente (88 aC), y durante su mandato le fue encargado enrolar a los aliados itálicos como nuevos ciudadanos romanos en un plazo de sesenta días, de acuerdo con la ley Plautia Papiria. Una vez completado, Metelo Pío fue enviado de nuevo a la guerra, reemplazando a Cosconio en el frente sur, capturando el poblado de Venusia en Apulia y derrotando al líder itálico Quinto Popaedio Silo, que murió en la batalla.

En 87 aC su comando se extendió al ser nombrado propretor, siendo responsable de la continuación de la guerra contra los samnitas. Más tarde ese mismo año hubo una disputa entre los cónsules Lucio Cornelio Cina y Cneo Octavio que degeneró en conflicto armado cuando Cina, al ser expulsado de Roma, sitió la ciudad junto al exiliado Cayo Mario. Al principio del conflicto el Senado, temiendo necesitar más tropas y comandantes, ordenó a Metelo Pío negociar la paz con los samnitas. Marchando hacia Roma acampó en las colinas albanas, acompañado por Publio Licinio Craso. Aquí se le unió Cneo Octavio, que había dejado Roma, pero pronto tuvieron desavenencias, ya que las tropas de Metelo Pío demandaron que su comandante tomara el mando general. El Senado le pidió negociar con Cina, y durante este tiempo le reconoció como cónsul legítimo. Sin embargo, con la ocupación de Roma por parte de Cina y las ejecuciones comenzadas por Mario, Metelo Pío decidió abandonar Roma y dirigirse al norte de África.


Lucius Cornelius Cinna (m. 84 aC).

A su llegada a África a principios de 86 aC empezó a reclutar un ejército con la intención de unirse a Sila, que había sido máximo opositor a Cina y Mario. Se le unió Marco Licinio Craso, pero tras desavenencias entre ambos Craso se fue para unirse a Sila en Grecia. Metelo Pío fue gobernador proconsular de la provincia, sin reconocimiento por parte de Cina y su régimen en Roma, aunque no fue hasta 84 aC cuando los seguidores de Mario consiguieron enviar su propio gobernador, Cayo Fabio Adriano. A su llegada expulsó a Metelo Pío, que huyó a Numidia, donde junto al rey Hiempsal II prosiguió su huida a Mauritania, correspondiente con el actual Marruecos. De aquí marchó a Liguria a finales de 84 aC o principios de 83 aC.

Por esas fechas Sila volvía del este y marchaba lentamente hacia Roma para enfrentarse al régimen de Mario. Con celeridad, Metelo Pío fue el primero en unírsele en la vía Appia, trayendo nuevas tropas consigo. Como tantos otros aristócratas solo se unió a Sila al final, cuando lo dictaba la prudencia, y no por apoyo a sus políticas, como en el caso de su primera marcha hacia Roma. De todos modos, y reconociendo a Metelo Pío como portador del imperium proconsular, Sila lo eligió como principal subordinado. En Julio de 83 aC el Senado, bajo el liderazgo del cónsul Cneo Papirio Carbo, declaró a Metelo Pío enemigo público.

En 82 aC fue enviado por Sila para asegurar el norte de Italia, y acompañado por el joven Cneo Pompeyo, atacó y derrotó a Cayo Carrinas en Picenum. Consiguió otra victoria contra Papirio Carbo y Cayo Norbano en Faventia (la actual Faenza), pacificando la Galia Cisalpina en nombre de Sila. Con la victoria final de este último en 82 aC llegó el tiempo de las recompensas, entregando a Metelo Pío el puesto de Pontifex Maximus en 81 aC, tras la muerte de Quinto Mucio Scaevola. También fue nombrado triunviro acuñador entre 82 y 80 aC.


Caius Marius (157-86 aC). Glyptothek, Munich. © Laure Ann la boss (Wikipedia).

Durante este periodo destacó como uno de los mejores ayudantes de Sila. Optimate tradicionalista, apoyaba las prerrogativas del Senado, y no tuvo otro objetivo que combatir el populismo de hombres como Cina y Mario, sin tomar parte en los numerosos actos violentos que acompañaron la llegada de Sila al poder. Finalmente, en 80 aC fue nombrado cónsul junto a Sila, utilizando este puesto para recompensar a Quinto Calidio, que había sido instrumental en el regreso de su padre, apoyando su candidatura a pretor. (1)

Durante su mandato como cónsul, Quinto Sertorio, opositor a Sila, se estableció en Hispania sublevándose contra el Senado. Tras derrotar al gobernador de Hispania Ulterior, y tras el fracaso de C. Annio Lusco, el Senado decidió enviar a Metelo Pío una vez su consulado acabase. Establecieron Hispania Ulterior como provincia consular, encargando a Metelo Pío que dirigiera la guerra contra Sertorio. Enfrentándose a Sertorio y Marco Perpenna Vento, Metelo Pío estableció sus bases en Metellinum (la actual Medellín), Castra Caecilia (Cáceres), Viccus Caecilius, en la sierra de Gredos, y Caeciliana, cerca de Setúbal.


Lucius Cornelius Sulla (c.138-78 aC). Glyptothek, Munich. © Wikipedia.

Plutarco nos transmite de manera detallada la participación de Metelo Pío en la guerra sertoriana:

Sertorio, habiendo empezado con escasas fuerzas, no sólo doblegó a numerosos pueblos y tomó muchas ciudades, sino que, de los generales contrarios, a Cota lo venció en combate naval cerca del puerto de Melaria (cerca de Tarifa, en la actual provincia de Cádiz), y a Aufidio, prefecto de la Bética, lo derrotó a las orillas del Betis (actual río Guadalquivir). Venció asimismo, por medio de su cuestor, a Marco Domicio Calvino, procónsul que era de Hispania Citerior, y dio muerte a Toranio, otro de los generales que Metelo había enviado con fuerzas contra él; aun al mismo Metelo, varón de los primeros y más acreditados de su edad, habiéndose aprovechado de los no pequeños yerros que éste cometió, le puso en tanto aprieto, que fue preciso que Lucio Manlio viniera desde la Galia Narbonense en su socorro, y que de Roma misma fuera enviado Pompeyo Magno con considerables fuerzas. Porque Metelo no sabía qué hacerse con un hombre arrojado, que huía de toda batalla campal, y usaba de todo género de estratagemas por la prontitud y ligereza de la tropa hispana, cuando él no estaba ejercitado sino en combates reglados y en riguroso orden, y sólo sabía mandar tropas en formación de testudo, que, combatiendo a pie firme, estaban acostumbradas a rechazar y destrozar a los enemigos que venían con ellas a las manos; pero no a trepar por los montes, siguiendo el alcance de sus incansables fugas a unos hombres veloces como el viento, ni a tolerar como ellos el hambre y un género de vida en la que para nada echaban de menos el fuego ni las tiendas.


Quintus Sertorius (c.126-72 aC). © dailyenglishquote.com

Además de esto, Metelo, que era ya hombre de bastante edad, después de muchos y peligrosos combates, había empezado a tratarse con más delicadeza y regalo que antes, mientras Sertorio, lleno de vigor y robustez, tenía muy ejercitadas la fuerza, la ligereza y la frugalidad. Porque ni aun en el mayor ocio se dio jamás al vino, y se había acostumbrado a tolerar grandes fatigas, largas marchas y frecuentes vigilias, bastándole para todo esto escasos y groseros alimentos. Entreteníase siempre, cuando estaba desocupado, en andar por el campo y en cazar, ensayando el modo de libertarse con la fuga, y cómo envolver al enemigo siguiendo un alcance; y así había adquirido conocimiento de los lugares inaccesibles y de los que daban franco paso. Por tanto, sucediendo, por lo común, que el que quiere evitar batalla padece lo mismo que el que es vencido, para éste el huir era como si él persiguiese; porque cortaba a los que iban a tomar agua e interceptaba los víveres; si el enemigo quería marchar, le impedía el paso; cuando iba a acamparse, no le dejaba sosiego, y cuando quería sitiar aparecía y le sitiaba por hambre, tanto, que los soldados llegaron a aburrirse; y como Sertorio provocase a Metelo a un desafío, empezaron a gritar, incitándole a que pelearan general contra general, romano contra romano; cuando vieron que no lo admitía, le insultaron, pero él se rio de ellos, e hizo muy bien: pues, como dice Teofrasto, un general debe hacer muerte de general y no de un miserable soldado. Viendo, pues, Metelo que los de Lacobriga (la moderna Lagos, en Portugal) estaban muy de parte de Sertorio, y que sería fácil tomarlos por la sed, a causa de que dentro de la ciudad no había más que un solo pozo, y entraba en su proyecto apoderarse de las fuentes y arroyos que había de murallas afuera, marchó con este pueblo, persuadido de que el sitio sería cosa de dos días, faltándoles el agua; así, a sus soldados les dio orden de que sólo tomaran provisiones para cinco días. Mas Sertorio, acudiendo al punto en su auxilio, dispuso que se llenaran de agua dos mil odres, señalando por cada uno una gruesa cantidad de dinero; y habiéndose presentado al efecto muchos hispanos y  mauritanos, escogió a los más robustos y más ligeros, y los envió por la montaña, con orden de que, cuando entregaran los odres en la ciudad, sacaran a la gente inútil, para que con aquel repuesto de agua tuvieran bastante los defensores. Llegó esta disposición a oídos de Metelo, y le fue de mucho desagrado, porque ya los soldados casi habían consumido los víveres, y tuvo que enviar, para que hiciese un nuevo acopio, a Aquilio, que mandaba seis mil hombres. Entiéndelo Sertorio, y adelantándose a tomar el camino, cuando ya Aquilio volvía, hace salir contra él tres mil hombres de un barranco sombrío; y acometiendo él mismo de frente, le derrota, matando a muchos y tomando cautivos al resto. Metelo, cuando vio que Aquilio volvía sin armas y sin caballo, tuvo que retirarse ignominiosamente, escarnecido por los hispanos.

No eran solos los hispanos a quererle por su caudillo, sino que este mismo tenían los soldados venidos de la Italia. Llegó, pues, también a España, con grandes caudales y mucha gente, Perpena Venton, del mismo partido que Sertorio, con ánimo de hacer de por sí la guerra a Metelo; pero los soldados empezaron a indisponerse, y haciendo frecuente conversación de Sertorio, pensaban ya en abandonar a Perpena, de quien decían que estaba muy hinchado con su linaje y su riqueza; así, cuando ya se supo que Pompeyo pasaba los Pirineos, tomaron los soldados las armas y las insignias de las legiones y gritaron a Perpena para que los condujese al campo de Sertorio, amenazándole que de lo contrario le dejarían por ir en busca de un hombre que podía salvarse y salvarlos; y Perpena tuvo que condescender con sus ruegos, y marchando al frente de ellos juntó con las de Sertorio sus tropas, que consistían en cincuenta y tres cohortes.

Abrazaban el partido de Sertorio todos los de la parte acá del Hiberus (río Ebro), con lo cual el número era poderoso, porque de todas partes acudían y se le presentaban gentes; pero, mortificado con el desorden y la temeridad de aquella turba, que clamaba por venir a las manos con los enemigos, sin poder sufrir la dilación, trató de calmarla y sosegarla por medio de la reflexión y del discurso. Mas cuando vio que no cedían, sino que insistían tenazmente, no hizo por entonces caso de ellos, y los dejó que fueran a estrellarse con los enemigos, con la esperanza de que, no siendo del todo deshechos, sino hasta cierto punto escarmentados, con esto los tendría en adelante más sujetos y obedientes. Sucedió lo que pensaba, y marchando entonces en su socorro los sostuvo en la fuga, y los restituyó con seguridad al campamento.

Cuando los cónsules en 78 aC declinaron la petición de unirse a Metelo Pío como procónsules al acabar su mandato,  el Senado, a finales de 77 aC, conocedor de las sucesivas derrotas de Metelo Pío, había enviado un ejército bajo el mando de Cneo Pompeyo como apoyo de Metelo Pío, a la vez que le prorrogaban en su puesto de gobernador. Trabajaron bien juntos, si bien les fue difícil derrotar a Sertorio. Con la llegada de Pompeyo en 76 aC Sertorio centró su atención en él, liberando a Metelo Pío que hizo campaña contra los subordinados de Sertorio. Prosigue su narración Plutarco:

Mientras que hizo la guerra a Metelo, parecía que su buena suerte era en gran parte debida a la vejez y torpeza de éste, que no podía contrarrestar a un hombre osado, y caudillo más bien de una tropa de bandoleros que de un ejército ordenado; pero cuando, después de haber pasado Pompeyo los Pirineos, contrapuso al de este su campo, y dieron uno y otro diferentes pruebas de toda la habilidad y pericia militar, y se vio que sobresalía Sertorio así en acometer como en saber guardarse, entonces enteramente fue declarado, aun en Roma mismo, como el más diestro para dirigir la guerra entre los generales de su edad. Y eso que no era vulgar la fama de Pompeyo, sino que estaba entonces en lo más florido de su gloria, de resulta de sus hazañas en el partido de Sila por las que éste le apellidó Magno, que quiere decir grande, y mereció los honores del triunfo antes de salirle la barba. Por esta causa muchas de las ciudades sujetas a Sertorio, abandonaron después este propósito por el suceso de Laurón que salió muy al revés de lo que se esperaba. Teníalos sitiados Sertorio, y fue Pompeyo en su socorro con todas sus fuerzas. Había un collado en la mejor situación, frente a la ciudad, y el uno por tomarle, y por impedirlo el otro, movieron ambos de sus campos. Adelantóse Sertorio, y Pompeyo entonces, acudiendo con su ejército, lo tuvo a gran ventura, porque creyó que iba a coger a Sertorio en medio de la ciudad y de sus tropas; y avisando a los lauronitas, les dijo que tuvieran buen ánimo y salieran a las murallas a ver sitiado a Sertorio. Mas éste, cuando lo supo, se echó a reír, y ya volviendo a aquel la vista, pensaban en mudanzas: “pero le enseñaré yo -dijo al discípulo de Sila, porque así llamaba por burla a Pompeyo- que el general debe mirar mucho en derredor, y no precisamente delante de sí”; y en seguida hizo advertir a los sitiados que había dejado seis mil infantes en el primer campamento de donde había salido para tomar el collado, a fin de que, cuando Pompeyo le acometiese, lo tomasen éstos por la espalda. Echólo tarde de ver Pompeyo; así, no se atrevió a combatir, temiendo ser cortado, ni tampoco se resolvió de vergüenza a retirarse y abandonar a los lauronitas en aquel peligro; mas fuele preciso estar presente y ser testigo de su perdición, pues aquellos bárbaros desmayaron y se entregaron a Sertorio. No tocó éste a las personas: antes, los dejó ir libres; a la ciudad, en cambio, la abrasó, no por cólera o por crueldad, porque entre todos los generales parece que fue este el que menos se dejó llevar de la ira, sino para afrenta y mengua de los que tanto admiraban a Pompeyo: pues correría la voz entre los bárbaros de que, con estar presente y casi calentarse al fuego de una ciudad aliada, no le dio socorro.


Cn. Pompeius Magnus (c.106-48 aC). Ny Carlsberg Glytothek. © S. Sosnovskiy.

Finalmente los ataques por separado de Metelo y Pompeyo dieron sus frutos; en 75 aC Metelo Pío derrotó a Hirtuleyo, cuestor de Sertorio, en Itálica (moderna Santiponce), obteniendo una segunda victoria sobre el mismo en Segovia, donde Hirtuleyo murió. Prosigue Plutarco:

Sufrió Sertorio bastantes derrotas, no obstante que en sí mismo y en los que con él peleaban se conservó siempre invicto, sino en las personas de otros generales suyos; pero aún era más admirado por el modo de reparar estos descalabros que sus contrarios por la victoria, como sucedió en la batalla del Sucron (el actual río Júcar) con Pompeyo, y en la del Turia con él mismo y con Metelo. De la del Sucron se dice haberse dado acometiendo Pompeyo, para que Metelo no tuviese parte en la victoria. Sertorio quería también combatir con Pompeyo antes que se le uniese Metelo, y reuniendo a su gente se presentó a la pelea entrada ya la tarde, reflexionando que las tinieblas serían a los enemigos, extranjeros e ignorantes del terreno, un estorbo para huir o para seguir el alcance. Trabada la batalla, hizo la casualidad que no estuviera él al principio opuesto a Pompeyo, sino a Afranio, que mandaba la izquierda, hallándose él colocado en su derecha; pero habiendo entendido que los que contendían con Pompeyo aflojaban y eran vencidos, encargó a la derecha a otros de sus generales, y pasó corriendo a la parte vencida. Reunió y alentó a unos que ya se retiraban, y a otros que se mantenían en formación, y cargando de recio a Pompeyo, que perseguía a los primeros, le puso en desorden, y estuvo en muy poco que no pereciese, habiendo salido herido y salvándose prodigiosamente; y fue que los africanos que estaban al lado de Sertorio, cuando cogieron el caballo de Pompeyo engalanado con oro y adornado de preciosos arreos, al partirlos altercaron entre sí y le dejaron escapar. Afranio, desde el momento que Sertorio partió en socorro de la otra ala, rechazó a los que tenía al frente, y los llevó hasta el campamento, en el que se precipitó con ellos, y empezó a saquearlo. Era ya de noche, y no sabía que Pompeyo había sido puesto en fuga, ni podía contener a los suyos en el pillaje. Vuelve en esto Sertorio, que por su parte había vencido, y sorprendiendo a los de Afranio, que se aturdieron por hallarse desordenados, hizo en ellos gran matanza. A la mañana temprano armó sus tropas, y bajó de nuevo a dar batalla; pero, noticioso de que Metelo estaba cerca, mudó de propósito, y se retiró al campamento, diciendo: “A fe que al mozuelo éste, si la vieja no hubiera llegado, le habría yo dado una zurra y lo habría enviado a Roma.”

En los campos saguntinos había reducido a los enemigos a la última escasez, y le fue preciso combatir con ellos en ocasión que bajaban a merodear y hacer provisiones. Peleóse denodadamente por una y otra parte, y Memio, el mejor caudillo de los que militaban bajo Pompeyo, murió en lo más recio de la batalla. Vencía, por tanto, Sertorio, y con gran mortandad de los que se le oponían trataba de penetrar hasta Metelo, el cual, sosteniéndose y peleando alentadamente, fuera de lo que permitía su edad, fue herido por una lanza. Los romanos, que vieron el hecho, o llegaron a oírlo, se cubrieron de vergüenza de que pudiera decirse abandonaban a su general, y al mismo tiempo se encendieron de ira contra los enemigos. Protegiéronle, pues, con los escudos, y combatiendo esforzadamente, no sólo le retiraron, sino que rechazaron a los hispanos. Mudóse con esto la suerte de la victoria, y Sertorio, para proporcionar a los suyos una fuga segura y dar tiempo a que le llegaran nuevas tropas, se retiró a una ciudad montuosa y bien fortificada, cuyos muros empezó a reparar, y a obstruir sus puertas, sin embargo de que en todo pensaba más que en aguantar allí un sitio, sino que así engañó a los enemigos. Porque atendiendo a él solo, y esperando que sin dificultad se apoderaran de la ciudad, no pensaron en perseguir a los bárbaros en su fuga, ni hicieron caso de las fuerzas que de nuevo acudían a Sertorio. Reuníalas en tanto, enviando caudillos a las ciudades que estaban por él, y dándoles orden de que cuando tuvieran bastante número se lo avisaran por un emisario. Cuando ya tuvo estos avisos, salió sin trabajo por medio de los enemigos, fue a unirse con su gente, y presentándose otra vez con respetables fuerzas les interceptaba a aquellos los víveres: los que podían venirles por tierra, armándoles celadas, cortando sus partidas y apareciéndose por todas partes, sin darse ni darles reposo; y los del mar, por medio de barcos corsarios, con los que era dueño de la marina, en términos que, precisados los generales romanos a separarse, Metelo se retiró a la Galia, y Pompeyo hubo de invernar con incomodidad en los vacceos, por falta de fondos; escribiendo al Senado que no regresaría con el ejército si no se le enviaba dinero porque ya había gastado todo su caudal peleando por Italia; en Roma no se hablaba de otra cosa sino de que Sertorio llegaría antes que Pompeyo a Italia. ¡A este punto trajo la pericia y destreza de Sertorio a los primeros y más hábiles generales de aquel tiempo!

Manifestó el mismo Metelo cuánto le imponía este insigne varón, y cuán ventajoso era el concepto que de él tenía, porque hizo publicar por pregón que si algún romano le quitaba la vida le daría cien talentos de plata y veinte mil yugadas de tierra, y si fuese algún desterrado le concedería la vuelta a Roma; lo que era desesperar de poderlo conseguir en guerra abierta, poniéndolo en almoneda para una traición. Además, habiendo vencido en una ocasión a Sertorio, se envaneció tanto y lo tuvo a tan grande dicha, que se hizo saludar imperator, y las ciudades por donde transitaba le recibían con sacrificios y con aras. Dícese que consintió le ciñeran las sienes con coronas y que se le dieran banquetes suntuosos, en los que brindaba adornado con ropa triunfal. Teníanse dispuestas victorias con tal artificio, que por medio de resortes le presentaban trofeos y coronas de oro, y había coros de mozos y doncellas que le cantaban himnos de victoria: haciéndose justamente ridículo con semejantes demostraciones, pues que tanto se vanagloriaba y tal contento había concebido de haber quedado vencedor por haberse él retirado espontáneamente respecto de un hombre a quien llamaba el fugitivo de Sila; mas nunca hizo contra los enemigos cosa que desdijese, y después de la victoria enviaba a decir a Metelo y a Pompeyo que estaba pronto a deponer las armas y a vivir como particular si alcanzaba la restitución; porque más quería ser en Roma el último de los ciudadanos, que no que se le declarara imperator de todos los demás, teniendo que estar desterrado de su patria.


Mapa guerra sertoriana.

En Hispania, los senadores y personas de autoridad que estaban con Sertorio, luego que entraron en alguna confianza de resistir y se les desvaneció el miedo, empezaron a tener celos y necia emulación de su poder. Incitábalos principalmente Perpena, a quien con loca vanidad hacía aspirar al primer mando el lustre de su linaje, y dio principio por sembrar insidiosamente entre sus confidentes estas especies sediciosas: “¿Qué mal Genio es el que se ha apoderado de nosotros para arrojarnos de mal en peor? Nos desdeñábamos de ejecutar, sin salir de nuestras casas, las órdenes de Sila, que lo dominaba todo por mar y por tierra, y por una extraña obcecación, queriendo vivir libres, nos hemos puesto en una voluntaria servidumbre, haciéndonos satélites del destierro de Sertorio; y aunque se nos llama Senado, nombre de que se burlan los que lo oyen, en realidad pasamos por insultos, por mandatos y por trabajos en nada más tolerables que los que sufren los íberos y lusitanos.” Seducían a los más estos discursos, y aunque no desobedecían abiertamente, por miedo a su poder, bajo mano desgraciaban los negocios y agraviaban a los bárbaros, tratándoles ásperamente de obra y de palabra, como que era de orden de Sertorio; de donde se originaban también rebeliones y alborotos en las ciudades. Los que eran enviados para remediar y sosegar estos desórdenes volvían, habiendo suscitado mayores inquietudes y aumentado las sediciones que ya existían, tanto que, haciendo salir a Sertorio de su primera benignidad y mansedumbre, se encrudeció con los hijos de los iberos educados en Osca (la moderna Huesca), dando muerte a unos y vendiendo a otros en almoneda.

Teniendo ya Perpena muchos conjurados para su proyecto, agregó además a él a Malo, uno de los caudillos. Amaba éste a un jovencito de tierna edad, y entre las caricias que le prodigaba le descubrió la conspiración, encargándole que no hiciera caso de los demás amadores y solo se aficionase a él, que dentro de breves días ocuparía un gran puesto. El joven descubre este secreto a Aufidio, otro de sus amadores, a quien él apreciaba más. Quedóse Aufidio suspenso, porque también él entraba en la conjura contra Sertorio, pero ignoraba que Malo tuviese en ella parte; turbado después, al ver que aquel mozo le nombraba a Perpena, a Graciano y a otros que él sabía eran de los conjurados, lo primero que hizo fue desvanecerle aquella idea, exhortándole a que despreciara a Malo, que no tenía más que vanidad y orgullo; y después se fue a Perpena, a quien manifestó el peligro y la necesidad que había de aprovechar cuanto antes la oportunidad, instándole a la ejecución. Convinieron en ello, y, disponiendo que uno se presentase con cartas para Sertorio, le condujeron ante él. En las cartas se anunciaba una victoria conseguida por uno de sus lugartenientes, con gran mortandad de los enemigos; y como Sertorio se hubiese mostrado muy contento y hubiese hecho sacrificios por la buena nueva, Perpena le convidó a un banquete con los amigos que se hallaban presentes, que eran todos del número de los conjurados, y haciéndole grandes instancias le sacó la palabra que asistiría. Siempre en los banquetes de Sertorio se observaba gran orden y moderación, porque no podía ni ver ni oír cosa indecente, y estaba acostumbrado a que los demás que a ellos asistían, en sus chistes y entretenimientos guardaran la mayor moderación y compostura. Entonces, cuando se estaba en medio del festín, para buscar ocasión de reyerta, empezaron a usar  expresiones del todo groseras, y fingiendo estar embriagados se propasaron a otras insolencias para irritarle. Él entonces, o porque le incomodase aquel desorden o porque llegase a colegir su intento del precipitado modo de hablar y de la poca cuenta que contra la costumbre se hacía de su persona, mudó de postura y se reclinó en el asiento, como que no atendía ni oía lo que pasaba; pero habiendo tomado Perpena una taza llena de vino, y dejándola caer de las manos en el acto de estar bebiendo, se hizo gran ruido, que era la señal dada, y entonces Antonio, que estaba sentado al lado de Sertorio, le hirió con un puñal. Volvióse éste al golpe, y se fue a levantar, pero Antonio se arrojó sobre él y le cogió de ambas manos, con lo que, hiriéndole muchos a un tiempo, murió sin haberse podido defender.

La mayor parte de los hispanos abandonaron al punto aquel partido, y se entregaron a Pompeyo y Metelo, enviándoles al efecto embajadores; y de los que quedaron se puso al frente Perpena, con resolución de tentar alguna empresa. Valióse de las disposiciones que Sertorio tenía tomadas, pero no fue más que para desacreditarse y hacer ver que no era para mandar ni para ser mandado; habiendo, en efecto, acometido a Pompeyo, fue en el momento derrotado por éste. (2)

Quinto Metelo impuso nuevos impuestos en Hispania Ulterior después de la rebelión sertoriana, concluyendo su puesto de gobernador en 71 aC al concluir la guerra. Desbandó su ejército al cruzar los Alpes, celebrando un triunfo junto a Pompeyo el 30 de Diciembre de 71 aC. A pesar del triunfo concedido, durante esos ocho años de guerra fue incapaz de derrotar con contundencia a Sertorio, y fue solo cuando Sertorio fue asesinado por sus propios hombres que los rebeldes tuvieron que ceder frente a las habilidades militares de Metelo Pío.

Su carrera posterior le vio enfrentado políticamente al ya por entonces intocable Pompeyo, haciendo esto de manera indirecta contra ayudantes y protegidos del mismo.

Estuvo casado con Licinia Crasa Secunda (o Minor), con la que no tuvo descendencia. Por esta razón adoptó a su primo segundo Publio Cornelio Escipión, que tomó el nombre de Quinto Cecilio Metelo Pío Escipión Nasica. (3)

A su muerte en 63 aC Julio César le sustituyó como Pontifex Maximus.


Grueber considera que las acuñaciones Roma 1053 (denario), 1056 (semis), 1060 (triente) y 1061 (cuadrante) le corresponden, fechándolas entre 107-103 aC, interpretándolas como recuerdo al triunfo que le fue otorgado a su padre en 107 aC a su vuelta de Numidia. La forma del visor del casco de Roma es excepcional para esta época (4). Crawford, por el contrario, las fecha en 130 aC, asignándolas a Q. Cecilio Metelo, cónsul en 123 aC (5).


Q. Caecilius Metellus. Roma, 130 aC. Denario, 3.99g. A/ Roma, R/ Júpiter en cuadriga. RRC 256/1. Astarte XIX, 867. © Astarte S.A.


Q. Caecilius Metellus. Roma, 130 aC. Semis, 7.00g. A/ Saturno, R/ proa de nave. RRC 256/2a. Roma Numismatics e11, 128. © Roma Numismatics Ltd.


Q. Caecilius Metellus. Roma, 130 aC. Triente, 3.75g. A/ Minerva, R/ proa de nave. RRC 256/3. British Museum RR1p157.1060. © The Trustees of the British Museum.


Q. Caecilius Metellus. Roma, 130 aC. Cuadrante, 3.25g. A/ Hércules, R/ proa de nave. RRC 256/4a. ArtCoins Roma 5, 373. © ArtCoins Roma s.r.l.

Las dos emisiones claramente asociadas con nuestro protagonista fueron acuñadas con ocasión de la victoria obtenida contra Sertorio donde Metelo Pío se hizo proclamar imperator, como hemos leído anteriormente en la narración de Plutarco. Puede que Salustio se refiriera a las mismas cuando menciona: “Quae pecunia ad Hispaniense bellum metello facta est” (6).


Tipo I. Pietas/Elefante


Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

Anv/ Cabeza con diadema de Pietas a d., cigüeña delante.
Rev/ Elefante caminando a d., Q C M P I en ex.

Ag, 17.9mm, 3.35g
Monedero: Q. Caecilius Metellus Pius.
Ceca: incierta (Hispania/Galia).
RRC 374/1 [cuños anv/rev: 88/98] - BMCRE Spain 43 - Syd. 750 - RSC Caecilia 43
ex-Gerhard Hirsch, subasta mayo 2011, lote 411

Count de Salis ha fechado las mismas entre 79-77 aC, cuando Metelo era comandante en jefe, y antes de la llegada de Pompeyo.

Grueber nos comenta respecto a los hallazgos que no se encontraron especímenes de esta emisión en el tesorillo de Monte Codruzzo, enterrado alrededor de 82 aC, pero sí se han encontrado entre las de Carrara (descubierto durante obras en Massa en 1860 y conteniendo 3 000 denarios y 505 quinarios), san Miniato (con 3 480 monedas, de las cuales 1 095 denarios, 70 quinarios y 15 victoriatos) y Hev-Szamos (descubierto en 1844 y conteniendo 120 denarios, 318 dracmas de Dyrrhachium y 27 piezas no clasificables).  La ocultación se supone en 78-77 aC, con los dos primeros enterrados en las mismas circunstancias y con el mismo tipo de monedas, creyéndose ambos provenientes de Hispania por la ausencia de monedas muy comunes en la época acuñadas en Italia y no presentes en estos tesorillos (7).

Por este motivo, Grueber clasifica ambas entre los años 79-77 aC, dentro de las acuñaciones hispánicas. (8)

Sydenham, por otro lado, las engloba en su periodo VI, serie 36, emisiones militares, en el periodo 85-74 aC, fechando más exactamente el denario con reverso elefante entre 78-77 aC. (9)

Crawford las fecha en 81 aC, asociándolas a una ceca gala. (10)


En cuanto a la tipología del denario Pietas/elefante, hace alusión a su apodo de Pío. La cigüeña era el emblema de Pietas, como nos cuenta Preller, describiéndola como la alegoría representante de la devoción debida de personas a dioses, de hijos a padres o de hijos a la patria. Era la distinción principal de Eneas, apodado asimismo Pío en numerosas ocasiones por Virgilio en la Eneida, por su devoción filial con su padre Anquises. El epíteto Pío era muy conocido desde tiempos antiguos, aunque fue nuestro imperator el primero que lo utilizó oficialmente como cognomen.

Petronio describe la cigüeña como cultivadora de pietas, muy enraizado en la cultura romana debido al hábito de estas aves de volver al mismo nido cada año, cuando escribe “Ciconia etiam grata, peregrina, hospital, pietati-cultrix, gracilipes, crotalistria”. (11)

El primer templo fue dedicado a Pietas en 191 aC por Manio Acilio Glabrio tras la batalla de las Termópilas (12). De acuerdo a una leyenda mitológica, una mujer fue descubierta amamantando a su padre (madre en otras versiones) que estaba  muriéndose de hambre en prisión. Pillada en el acto, fue disculpada y ambos liberados,  dándoles ayuda pública durante el resto de sus vidas. (13)

En Roma el primer templo a Pietas se dedicó en 181 aC. Se encontraba en el Foro Holitorio, donde se encontraban los vendedores de vegetales, localizado en el Campo Marcio, entre el foro Boario y el circo Flaminio. (14)


Forum Holitorium. Forma Urbis Romae (Lancianu), 1893-1901. © Wikipedia.

En el s.I aC el templo fue destruido para hacer lugar al que a la postre sería el teatro de Marcelo. Restos del templo original, y de varios otros del mismo foro se han encontrado bajo la iglesia de San Nicola in Carcere. (15)

Pietas se representaba en monedas mediante sus objetos de culto y también por un altar encendido, con la libación como el momento fundamental de la pietas. Se representa por primera vez en un denario anónimo atribuido a un miembro de la gens Caecilia identificado como Quinto Cecilio Metelo Diademato, cónsul en 117 aC, o Delmático, cónsul en 119 aC (16):


L. Caecilius Metellus Delmaticus (o Diadematus). Roma, 128 aC. Denario, 3.99g. A/ Roma, R/ figura en biga y cabeza de elefante. RRC 262/1. Gorny & Mosch 176, 1804. © Gorny & Mosch.

Grueber ve en la figura a Pax (17), mientras Crawford cree que es Pax si el ramo es de olivo, o Juno Regina si es de laurel (18). La identificación con Pietas se sostiene en base a la comparación con el denario posterior de Sexto Pompeyo Magno Pío, donde la personificación, con el mismo atributo del ramo, está identificada con la leyenda Pietas:


Sextus Pompeius. Hispania, 45-44 aC. Denario, 4.00g. A/ Pompeyo Magno, R/ Pietas. RRC 477/3b. Lanz 150, 204. © Numismatik Lanz.

Es una alusión al apodo de Pío del hijo de Pompeyo el Grande, por su pietas ergo parentes, es decir, su devoción con respecto a su padre, y en este caso particular también sus hermanos, de quienes quería vengar su muerte.

Muy pocas veces se lee la palabra PIETAS en monedas republicanas; la primera vez ocurre en el denario de M.Herennio, en su anverso, con una cabeza femenina diademada y con pendientes y collar, contrapuesto con el motivo del reverso, con el joven cataneo que salva a su padre. La leyenda y la efigie explican sobradamente el concepto ilustrado por el tipo de reverso; el busto no presenta ninguna característica particular, por lo que puede identificarse solo gracias a la leyenda.


M. Herennius. Roma, 108-107 aC. Denario, 3.88g. A/ Pietas, R/ Amphinomus portando a su padre. RRC 308/1b. Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

Una efigie femenina, sin diadema, pero con la denominación Pietas, aparece en el denario de D. Junio Bruto Albino, en cuyo reverso se encuentra la representación emblemática de las dos manos sujetando un caduceo.


D. Iunius Brutus Albinus. Roma, 48 aC. Denario, 3.99g. A/ Pietas, R/ manos y caduceo. RRC 450/2. Tkalec May 2010, 138. © Tkalec AG.

La moneda alude a la pietas ergo patriam y a la concordia entre partidos. Según Grueber (19) el denario se acuñó en 49 aC a la llegada de César a Roma, y los tipos simbolizarían una oferta de alianza y paz al partido contrario y a todos los romanos; según Mommsen (20) y Babelon (21) se sitúa en 43 aC, tras la muerte de César, por lo que podría ser un deseo de paz y concordia tras el magnicidio. Por otra parte, Crawford lo fecha en 48 aC (22) y mantiene que la asociación de Pietas con los símbolos de Felicitas y Concordia refleja la propaganda cesariana de moderación y reconciliación durante la Guerra Civil.

La cigüeña aparece más tarde junto a la divinidad en monedas de Marco Antonio:


M. Antonius. Ceca móvil, 41 aC. Áureo, 8.11g. A/ M. Antonio, R/ Pietas. RRC 516/1. NAC 52, 294. © NAC, AG.


M. Antonius. Ceca móvil, 41 aC. Denario, 3.88g. A/ M. Antonio, R/ Pietas. RRC 516/2. Leu 86, 729. © Leu Numismatik.


M. Antonius. Ceca móvil, 41 aC. Áureo, 8.07g. A/ M. Antonio, R/ Pietas. RRC 516/4. BMCRE III, pl.CIV, 3. © Andrew McCabe.


M. Antonius. Ceca móvil, 41 aC. Denario, 3.96g. A/ M. Antonio, R/ Pietas. RRC 516/5. Colección A.McCabe. © Andrew McCabe.

En cuanto al reverso, el elefante era el símbolo de la gens Cecilia. Conmemora la victoria de L. Caecilius Metellus sobre los cartagineses en Sicilia durante la I Guerra Púnica, especialmente la batalla de Panormos en 251 aC, en cuya acción capturó todos los elefantes de Asdrúbal (23).

Normalmente este paquidermo, que desde los orígenes de la moneda romana aparece en el aes signatum con el cerdo (RRC 9/1), está desde sus inicios bien grabado en sus enormes proporciones, su peso, las patas gruesas, las grandes orejas, los colmillos bien visibles, la trompa normalmente elevada y la breve cola porcina (24).


Anónimo. Roma, 275-242 aC. Aes signatum, 1 746g. A/ elefante, (R/ cerdo). RRC 9/1. British Museum GC1.062.1. © Andrew McCabe.

El animal más célebre entre todos aquellos cuadrúpedos de las emisiones republicanas es sin duda el elefante de las emisiones de los Caecilii Metelli. Aparecen por primera vez como cabeza de elefante en denarios anónimos (RRC 262/1, ilustrado arriba) y su respectivo bronce, en este caso un semis, que Babelon (25) atribuye a Quinto Cecilio Metelo Pío, al que asigna como triunviro monedero en 99 aC, mientras Grueber (26) prefiere dejarlos anónimos, como anteriormente Mommsen (27), si bien este último reconoce en ellos el emblema de los Metelos. Crawford (28) lo atribuye a L. Cecilio  Metelo Diademato (o Delmático), de ahí su correspondencia con el RRC 262/1.


L. Caecilius Metellus Delmaticus (o Diadematus). Roma, 128 aC. Semis, 7.07g. A/ Saturno, R/ proa de nave. RRC 262/2. Rauch 89, 1272. © H.D.Rauch GmbH.

Una cabeza de elefante aparece en el centro del escudo macedónico en el reverso del denario de M. Cecilio Metelo, contemporáneo con los anteriores


M. Caecilius Q. f. Metellus. Roma, 127 aC. Denario, 3.89g. A/ Roma, R/ escudo macedonio con elefante. RRC 263/1a. Freeman & Sear 15, 257. © Freeman & Sear.

que vemos reproducido después en un denario de M. Cecilio Metelo:


M. Caecilius Q. f. Q. n. Metellus. Roma, 82-80 aC. Denario, 3.86g. A/ Apolo, R/ escudo macedonio con elefante. RRC 369/1. Roma Numismatics 5, 552. © Roma Numismatics Ltd.

Más adelante aparece como motivo secundario en una representación de África tocada con una piel de elefante en un áureo de Pompeyo:


Cn. Pompeius Magnus. Roma, 71 aC. Áureo, 8.91g. A/ África con piel de elefante, R/ Pompeyo en cuadriga triunfal. RRC 402/1a (anv), 402/1b (rev). BMCRE III, pl.CX, 13. © Andrew McCabe.

Vuelve a ser motivo principal en el conocido denario de Julio César:


C. Iulius Caesar. Ceca itinerante, 49-48 aC. Denario, 3.94g. A/ elefante aplastando a serpiente, R/ símbolos sacerdotales. RRC 443/1. LHS 95, 765. © LHS Numismatik AG.

Tenemos también el elefante de Q. Cecilio Metelo Pío Escipión Nasica, que como hemos visto anteriormente fue el hijo adoptivo de nuestro imperator


Quintus Caecilius Metellus Pius Scipio. Ceca móvil africana, 47-46 aC. Denario, 4.07g. A/ Júpiter, R/ elefante. RRC 459/1. Goldberg 80, 3074. © Ira & Larry Goldberg, Inc.

quien asimismo en otro denario recupera la representación de África ya comentada en el áureo de Pompeyo:


Quintus Caecilius Metellus Pius Scipio, Eppius Leg. F. C. Ceca móvil africana, 47-46 aC. Denario, 3.91g. A/ África con piel de elefante, R/ Hércules. RRC 461/1. Roma Numismatics 2, 524. © Roma Numismatics Ltd.

también recuperada por los prefectos de la Urbe, Lucio Cestio y Cayo Norbano:


L. Cestius, C. Norbanus. Roma, 43 aC. Áureo, 8.04g. A/ África con piel de elefante, R/ silla curul. RRC 491/1. BMCRE III, pl.LV, 6. © Andrew McCabe.

Aparece por última vez en periodo republicano en áureos y denarios de Quinto Cornuficio:


Q. Cornuficius. África, 42 aC. Áureo (plateado?), 3.86g. A/ África con piel de elefante, R/ Juno Sospita coronando a Q. Cornuficio. RRC 509/3. Gemini X, 357. © Gemini, LLC.

Este tipo es único en oro, el ejemplar conocido adquirido en 1927 por el Museo Arqueológico de Zagreb. El ilustrado arriba es el segundo conocido, y no se duda la antigüedad, aunque su finalidad está menos clara. Un elevado porcentaje de los denarios de Q. Cornuficio está forrado, y probablemente pertenecieran a la emisión oficial, por lo que no podemos descartar que ocurriera lo mismo en áureos, aunque aquí la diferencia de peso es abismal. Otra posibilidad es que fuera una pieza de presentación, sin intención de circular como áureo, ya que la extrema rareza de esta emisión reduce las posibilidades que un cuño fuera empleado por falsificadores (29), aunque el peso vuelve a ponernos en duda.

También lo encontramos en su denario correspondiente:


Q. Cornuficius. África, 42 aC. Denario, 3.73g. A/ África con piel de elefante, R/ Juno Sospita coronando a Q. Cornuficio. RRC 509/4. BMCRE III, pl.CXXII, 1. © Andrew McCabe.

Por otra parte también tenemos la biga de Júpiter triunfal tirada por elefantes en el reverso del denario de C. Cecilio Metelo Caprario:


C. Caecilius Metellus Caprarius. Roma, 125 aC. Denario, 3.94g. A/ Roma, R/ Júpiter en biga de elefantes. RRC 269/1. Tkalec May 2005, 125. © Tkalec AG.

que en los bronces correspondientes presenta la cabeza del elefante:


C. Caecilius Metellus Caprarius. Roma, 125 aC. Semis, 7.44g. A/ Saturno, R/ proa de nave y cabeza de elefante. RRC 269/2. NAC 61, 1082. © NAC AG.


C. Caecilius Metellus Caprarius. Roma, 125 aC. Cuadrante, 4.62g. A/ Hércules, R/ proa de nave y cabeza de elefante. RRC 269/4. NAC 78, 1756. © NAC AG.

Para finalizar, reseñar que este denario fue uno de los escogidos por Trajano en su serie de restituciones de denarios republicanos, siendo uno de los más raros de toda la serie (30).


Trajano. Roma, 107 dC. Denario, peso desconocido. A/ Pietas y cigüeña, R/ elefante. RIC II/784. Rauch 22, 310. © Fitzwilliam Museum, Cambridge. Mi sincero agradecimiento a Rick Witschonke por su labor investigadora y a Ted Buttrey por proporcionarme la imagen.


Tipo 2. Pietas/Lituo, jarra y corona


Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

Anv/ Cabeza de Pietas a d., con diadema; delante, cigüeña.
Rev/ Capis y lituo, IMPER in ex., todo rodeado por corona de laurel.

Ag, 19.5mm, 3.76g
Monedero: Q. Caecilius Metellus Pius.
Ceca: incierta (Hispania/Galia).
RRC 374/2 [cuños anv/rev: 30/33] - BMCRR Spain 47 - Syd. 751 - RSC Caecilia 44
ex-Gerhard Hirsch, subasta 250-251, lote 796

En las acuñaciones republicanas los motivos religiosos fueron de los elementos iconográficos más utilizados, desde los dioses del panteón romano hasta la esfera semi-divina de dioses menores y personificaciones alegóricas de las virtutes. Esta división de tipos religiosos no dejó lugar a símbolos sacerdotales, que sin embargo, más que ningún otro reflejaban autoridad política y religiosa. Estos  aparecen por primera vez en la década de 130 aC, y entre finales del s.II aC y la dictadura de Sila hay un vacío visible, donde no se acuñan monedas con símbolos sacerdotales, que  vuelven con las emisiones de Sila.

El significado de los símbolos sacerdotales no se mantiene constante en el tiempo, depende del contexto iconográfico. Como veremos, la aparición de tipos monetarios compuestos por varios símbolos sugiere una interpretación diferente que refleja nuevos conceptos.

Estos símbolos tienen tres funciones principales. La más significativa es la de mensaje propagandístico de naturaleza política. La segunda es como representación de interpretaciones religiosas, estando en estos casos los símbolos asociados a los atributos de los dioses representados. La última, y única verdaderamente libre de aspectos propagandísticos, es cuando estos símbolos aparecen como marca de ceca.

Además, se presentan en dos épocas bien diferenciadas. La primera va de la década de 130 aC hasta 80 aC, con preponderancia del lituo, asociado a la propaganda referida a antepasados del monedero; el segundo periodo va desde el ascenso de Sila hasta el fin de la república, con múltiples símbolos que como veremos se pueden interpretar como alusión al imperium más que a la religión. (31)

El lituus y el praefericulum (o capis) representan el cargo de Pontifex Maximus, que fue otorgado a L. Metelo Delmático, tío de nuestro protagonista (32). Metelo Pío, por otra parte, también fue Pontífice Máximo.

El Pontifex Maximus era el sacerdote jefe del Colegio de Pontífices (Collegium Pontificum), que estaba constituido por el conjunto de pontífices, el Rex Sacrorum, los quince flamines y las vestales (33). El pontífice máximo era el cargo de más alto rango en la religión romana; en época republicana tenía sobre todo carácter religioso, para a partir de Augusto tomar un matiz cada vez más político (34). Cicerón, para recalcar la influencia del cargo en todos los dominios, indica que los templos, altares, penates, dioses, casas, riquezas, y hasta la misma suerte del pueblo estaban sujetas a su poder. El Pontífice Máximo presentaba las ceremonias y explicaba los misterios, dictando además la forma en que los estatutos públicos debían ser interpretados; y profesaba el derecho de presidir adopciones, además de mantener los anales públicos, la regulación del calendario, y hasta estuvieron involucrados en ciertos casos relativos a las alianzas matrimoniales. Durante su cargo vitalicio era el único que podía conceder dispensas, y salvo casos excepcionales, ni el Senado ni el pueblo podían juzgar su conducta. (35)


Augusto de vía Labicana, representado como Pontífice Máximo. Desp. 12 aC. Museo Nacional Romano, palazzo Massimo alle Terme. © Ray Benzal Martínez.

El lituo, procedente de la tradición etrusca, era un bastón curvo y sin nudos, del que se conocen dos  tipos: lituus augurum, de los augures, y lituus auguralis, de los pontífices. (36) También, por asociación con la teología de la victoria, expresaba el imperium máximo de un líder con carisma divino. (37)

El praefericulum era un vaso o jarra de metal, usado por los sacerdotes en sus sacrificios para contener el vino de las libaciones. Tenía una boca prominente y una sola asa alta, larga y elevada. (38)

Los mismos símbolos aparecen en las monedas de Quinto Cecilio Metelo Pío Escipión, el hijo adoptivo del general, acuñados en África años más tarde durante la Guerra Civil.


Quintus Caecilius Metellus Pius Scipio, P. Licinius Crassus. África, 47-46 aC. Denario, 3.95g. A/ cabeza femenina, R/ trofeo y símbolos augurales. RRC 460/3. NAC 63, 378. © NAC AG.

referidos a su abuelo adoptivo Q. Cecilio Metelo Numídico. (39)

En nuestro caso estos símbolos pueden relacionarse con los de los augures, sacerdotes que interpretaban la voluntad de los dioses mediante el estudio del vuelo de las aves (40), desde el auguraculum en la vía Sacra. El augur delimitaba su campo de observación marcando los ángulos con el lituo para después observar el vuelo, la dirección, el sonido de las alas, y hasta el grito de los pájaros. (41)

Como explicación a los motivos particulares de nuestro denario, se cree que los augures fueron tomados antes de la partida de Metelo Pío a Hispania y bien pudieron profetizar el éxito conmemorado en estas monedas.

También aparecen en monedas de Marco Antonio acuñadas en Lugdunum, haciendo referencia a su título de augur (42) y al de Pontífice Máximo de Lépido, obtenido tras la muerte de Julio César. (43)


Marcus Antonius, Marcus Aemilius Lepidus. Galia Transalpina y Cisalpina, 43-42 aC. Denario, 3.71g. A/ Cuervo y símbolos augurales, R/ símbolos pontificales. RRC 489/1. BMCRE III, pl.CIII, 7. © Andrew McCabe.


Marcus Antonius, Marcus Aemilius Lepidus. Galia Transalpina y Cisalpina, 43-42 aC. Denario, 4.12g. A/ Cuervo y símbolos augurales, R/ símbolos pontificales. RRC 489/2. NAC 73, 218. © NAC AG.


Marcus Antonius, Marcus Aemilius Lepidus. Galia Transalpina y Cisalpina, 43-42 aC. Quinario, 1.80g. A/ Cuervo y símbolos augurales, R/ símbolos pontificales. RRC 489/3. NAC 63, 480. © NAC AG.


Marcus Antonius, Marcus Aemilius Lepidus. Galia Transalpina y Cisalpina, 43-42 aC. Quinario, 1.88g. A/ Cuervo y símbolos augurales, R/ Victoria coronando trofeo. RRC 489/4. Gorny & Mosch 176, 2015. © Gorny & Mosch.

Históricamente, los símbolos forman parte del áureo y denario de Sila, apareciendo entre trofeos:


L. Cornelius Sulla. Ceca móvil, 84-83 aC. Áureo, 10.76g. A/ Venus y Cupido, R/ símbolos augurales entre trofeos. RRC 359/1. NAC 70, 124. © NAC AG.


L. Cornelius Sulla. Ceca móvil, 84-83 aC. Denario, 3.96g. A/ Venus y Cupido, R/ símbolos augurales entre trofeos. RRC 359/2. NAC 70, 125. © NAC AG.

Recuerdan los cargos religiosos del mismo, en especial y como ya comentado en casos anteriores, el de augur (44), aunque autores como Zehnacker (45), Crawford (46) y Morawiecki (47) comentan que hay indicios que Sila no alcanzó el augurato hasta 82 aC, por lo que en ese caso el motivo haría referencia a su deseo de obtener el imperium iustus. De ser así, la dupla lituo-capis habría sido despojada de su significado religioso para expresar únicamente el aspecto político del puesto de augur, la idea de un derecho divino por el que el líder ejerce el poder, y este apoyo confiere a su autoridad un carácter carismático. Esta dupla aparece en monedas de los seguidores de Sila, por lo que puede asociarse con su estilo autoritario.

La encontramos también junto a tres trofeos en los denarios de Fausto Cornelio Sila:


F. Cornelius Sulla. Roma, 56 aC. Denario, 4.20g. A/ Venus, R/ trofeos, capis y lituo. RRC 426/3. Gemini II, 256. © Gemini, LLC.

que pudiera referirse al imperium del padre.

El lituo con el praefericulum lo encontramos junto a la alegoría de África en el anverso del áureo triunfal de Pompeyo Magno, ilustrado anteriormente, y se refieren tanto a su rol de augur como a su autoridad militar, como ocurría con Sila.

Lo encontramos también junto al águila sobre el rayo en el reverso del denario de Q. Cassius Longinus donde alude al culto a Júpiter, aunque Crawford (48) ve representado al Genio del Pueblo Romano, e interpreta el reverso como referencia al imperium de Casio, y Morawiecki asocia estos símbolos con los poderes sobrenaturales conferidos a Rómulo. (49)


Q. Cassius Longinus. Roma, 55 aC. Denario, 3.59g. A/ Genio del Pueblo Romano, R/ águila sobre rayos, con lituo y capis. RRC 428/3. Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

Ya en la Guerra Civil, Julio César acuña áureos y denarios con los mismos símbolos:


C. Iulius Caesar. Roma, 46 aC. Áureo, 7.96g. A/ Hacha y culullus, R/ lituo y praefericulum. RRC 456/1a. BMCRE III, pl.CXI, 1. © Andrew McCabe.


C. Iulius Caesar. Roma, 46 aC. Áureo, 8.05g. A/ figura femenina (Vesta?), R/ capis, lituo y hacha. RRC 466/1. Roma Numismatics 3, 410. © Roma Numismatics Ltd.

relacionando los rituales ofrecidos a Vesta y de los que se encargaban los pontífices, cuyo máximo exponente era Julio César como Pontífice Máximo. (50)


C. Iulius Caesar. Ceca incierta, 46 aC. Denario, 3.67g. A/ Ceres, R/ símbolos sacerdotales. RRC 467/1a. Heritage 3032, 23857. © Heritage Auctions, Inc.


C. Iulius Caesar. Ceca móvil hispana, 46-45 aC. Denario, 3.96g. A/ Venus, Cupido y lituo, R/ trofeo y cautivos. RRC 468/2. Künker 83, 625.  © Künker GmbH.


M. Mettius. Roma, 44 aC. Denario, 3.98g. A/ Julio César y lituo, R/ Juno Sospita en biga. RRC 480/2a. Rauch 83, 149. © H.D. Rauch GmbH. 

con el lituo como pertenencia al colegio de augures.


M. Mettius. Roma, 44 aC. Denario, 3.77g. A/ Julio César, lituo y símpulo, R/ Venus con Victoria. RRC 480/3. Goldberg 80, 3081. © Ira & Larry Goldberg, Inc.

donde el lituo y el símpulo hacen referencia al rol de Pontífice Máximo, cargo que ostentaba, contrariamente a la tradición, junto al de augur. (51)


C. Cossutius Maridianus. Roma, 44 aC. Denario, 3.97g. A/ Julio César, lituo y apex, R/ leyenda. RRC 480/19. Goldberg 80, 3080. © Ira &Larry Goldberg, Inc.

con el RRC 480/20 muy similar, cambiando apex por gorro sacerdotal.

También aparece en un denario de Marco Antonio, con atuendo luctuoso, poco después de la muerte de Julio César:


P. Sepullius Macer. Roma, 44 aC. Denario, 3.80g. A/ Marco Antonio de luto, con lituo y capis, R/ desultor al galope. RRC 480/22. Gemini X, 282. © Gemini, LLC.

y del mismo, en su rol de augur:


M. Antonius. Galia Cisalpina, 43 aC. Áureo, 7.95g. A/ Marco Antonio y lituo, R/ Octaviano. RRC 492/1. NAC 51, 99. © NAC AG.


M. Antonius, M. Aemilius Lepidus. Galia Cisalpina, 43 aC. Áureo 8.13g. A/ Marco Antonio y lituo, R/ Lépido con símbolos pontificales. RRC 492/2. BMCRE III, pl.CIII, 11. © Andrew McCabe.

emisión cuyo objetivo bien pudo ser minimizar la importancia de Octaviano, ya que Marco Antonio aparece como augur y M. Lépido como Pontífice Máximo, mientras que Octaviano no presenta ningún atributo. (52)


M. Antonius. Ceca móvil, 42 aC. Denario, 3.81g. A/ Marco Antonio y lituo, R/ Sol. RRC 496/2. NAC 63, 515. © NAC AG.


M. Antonius. Ceca móvil, 42 aC. Denario, 3.77g. A/ Marco Antonio y lituo, R/ Sol. RRC 496/3. NAC 40, 603. © NAC AG.

Octaviano también utilizaba sus emisiones de manera propagandística, como en este áureo


Octaviano. Ceca itinerante, 42 aC. Áureo, 7.93g. A/ Octaviano, R/ Octaviano a caballo con lituo. RRC 497/1. BMCRE III, pl.CV, 3. © Andrew McCabe.

que muestra en reverso la estatua ecuestre de Octaviano erigida por el Senado en su honor en Enero de 43 aC, donde la presencia del lituo lo identifica como augur, desafiando la autoridad de Marco Antonio en el uso exclusivo de este símbolo. (53)

Respecto a la dupla lituo-capis, los cesarianos no la emplearon salvo en un par de ocasiones,  en una emisión de Marco Antonio (54)


M. Antonius. Galia Transalpina y Cisalpina, 43 aC. Denario, 3.60g. A/ Marco Antonio y lituo, R/ Julio César y capis. RRC 488/2. Lanz 155, 405. © Numismatik Lanz.

con los símbolos del augurado conectando el derecho de Marco Antonio como sucesor verdadero de Julio César. (55)

Asimismo, en otra emisión suya con L. Munacio Planco, donde el anverso representa el rol de augur de Marco Antonio:


M. Antonius, L. M. Plancus. Ceca móvil, 40 aC. Denario, 3.85g. A/ Símbolos augurales, R/ trueno, jarra y caduceo. RRC 522/1. UBS 78, 1189. © UBS.

El poco empleo de estos símbolos conjuntos por los cesarianos hizo que sí se empleara con frecuencia en el bando republicano, muy numerosas en el caso de C. Casio Longino:


C. Cassius Longinus, P. Cornelius Lentulus Spinther. Ceca móvil, 43-42 aC. Denario, 3.60g. A/ Trípode, R/ capis y lituo. RRC 500/1. Heritage 3032, 23864. © Heritage Auctions, Inc.


C. Cassius Longinus, P. Cornelius Lentulus Spinther. Ceca móvil, 43-42 aC. Áureo, 8.13g. A/ Libertas, R/ praefericulum y lituo. RRC 500/2. NAC 70, 179. © NAC AG.


C. Cassius Longinus, P. Cornelius Lentulus Spinther. Ceca móvil, 43-42 aC. Denario, 3.77g. A/ Libertas, R/ praefericulum y lituo. RRC 500/3. NAC 63, 521. © NAC AG.


C. Cassius Longinus, P. Cornelius Lentulus Spinther. Ceca móvil, 43-42 aC. Áureo, 8.00g. A/ Libertas con velo, R/ praefericulum y lituo. RRC 500/4. NAC 52, 291. © NAC AG.


C. Cassius Longinus, P. Cornelius Lentulus Spinther. Ceca móvil, 43-42 aC. Denario, 4.00g. A/ Libertas con velo, R/ praefericulum y lituo. RRC 500/5. Goldberg 80, 3090. © Ira & Larry Goldberg, Inc.

También de M. J. Bruto:


M. Iunius Brutus., P. Cornelius Lentulus Spinther. Ceca móvil, 43-42 aC. Áureo, 8.01g. A/ Hacha, culullus y cuchillo, R/ capis y lituo. RRC 500/6. NAC 70, 181. © NAC AG.


C. Cassius Longinus, M. Iunius Brutus., P. Cornelius Lentulus Spinther. Ceca móvil, 43-42 aC. Denario, 3.90g. A/ Hacha, culullus y cuchillo, R/ capis y lituo. RRC 500/7. ArtCoins Roma 1, 165. © ArtCoins Roma s.r.l.

en ambas emisiones representando a Léntulo como augur, cargo al que accedió en 57 aC, y a M.J. Bruto como pontífice. (56)

También Pompeyo:


Sextus Pompeius Pius. Ceca siciliana, 42-40 aC. Denario, 3.52g. A/ Pompeyo Magno y símbolos augurales, R/ Neptuno con hermanos cataneos. RRC 511/3a. Rauch 94, 671. © H.D. Rauch GmbH.

En este caso, al contrario del áureo visto más arriba, al presentar la dupla lituo-capis podemos interpretarlo más como referencia a su imperium que al cargo de augur.

La guerra de propaganda tras la muerte de César afectó a la manera en que se usaban los tipos sacerdotales, donde el ejercicio de roles religiosos se contraponía a un declive de la autoridad y moral oficiales, usándose como conductores para ejercer el poder político. Como hemos visto arriba, la facción leal al Senado usó sus propios tipos, con Sexto Pompeyo dedicando un tipo a su padre para referirse a su rol de augur, y con Bruto equiparándose en este denario a Cayo Antonio, que ocupaba el mismo cargo en el campo cesariano. (57)

Unas últimas apariciones con Octaviano:


Octaviano. Ceca móvil, 37 aC. Denario, 3.96g. A/ Leyenda, R/ símbolos pontificales. RRC 537/1. Gemini X, 430. © Gemini, LLC.

combinando los símbolos de augur y pontífice. (58)


Octaviano. Ceca móvil, 37 aC. Denario, 4.12g. A/ Octaviano, R/ símbolos sacrificales. RRC 538/1. NAC 51, 126. © NAC AG.

Con este tipo de reverso tras el tratado de Taranto en 37 aC, junto a la leyenda que continúa de anverso a reverso, Octaviano reclama los máximos poderes políticos y religiosos como sucesor de César.


En cuanto a las apariciones del lituo en soliltario, a reseñar el lituo recto en mano de M. Minucio Faeso en el denario de C. Minucio Augurino:


C. Minucius Augurinus. Roma, 135 aC. Denario, 3.94g. A/ Roma, R/ columna augurina flanqueada por L. Minucius y M. M. Faesus con lituo.  RRC 242/1. Lanz 147, 191. © Numismatik Lanz.

El lituo aparece en el campo del reverso en un denario y bronces de Ti. Minucio Augurino, en este caso como “símbolo parlante” del cognomen Augurino, además de recordar a su antepasado M. Minucio Faeso, uno de los primeros augures plebeyos.


Ti. Minucius C.f. Augurinus. Roma, 134 aC. Denario, 3.93g. A/ Roma, R/ columna augurina flanqueada por L. Minucius y M.M.Faesus con lituo. RRC 243/1. Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.


Ti. Minucius C.f. Augurinus. Roma, 134 aC. Semis, 6.45g. A/ Saturno, R/ proa de nave y lituo. RRC 243/2. NAC 61, 999. © NAC AG.


Ti. Minucius C.f. Augurinus. Roma, 134 aC. Triente, 5.40g. A/ Minerva, R/ proa de nave y lituo. RRC 243/3. NAC 72, 450. © NAC AG.


Ti. Minucius C.f. Augurinus. Roma, 134 aC. Cuadrante, 3.91g. A/ Hércules, R/ proa de nave y lituo. RRC 243/4. NAC 61, 1001. © NAC AG.

El lituo con la cabeza de Roma y la de Apolo en los denarios de C. Servilio hace alusión a las funciones de augur ejercitadas por un antepasado del monedero, que Crawford asigna a C. Servilio Vatia:


C. Servilius Vatia. Roma, 127 aC. Denario, 3.87g. A/ Roma y lituo, R/ batalla. RRC 264/1. ArtCoins Roma 4, 815. © ArtCoins Roma, s.r.l.

También lo vemos en el campo del reverso del denario de Q. Curcio y M. Silano, donde puede hacer referencia a un antepasado del segundo también augur. (59)


Cn. Domitius, Q. Curtius. Roma, 116-115 aC. Denario, 3.87g. A/ Roma, R/ Júpiter en cuadriga y lituo. RRC 285/2. UBS 84, 50. © UBS.

Asimismo se puede ver portado por Numa Pompilio sacrificando en un altar en el reverso del denario de C. Pomponius Molo:


L. Pomponius Molo. Roma, 97 aC (?). Denario, 4.11g. A/ Numa Pompilio, R/ Numa Pompilio con lituo y victimario con cabra. RRC 334/1. NAC 54, 195. © NAC AG.

recordando probablemente que fue el rey Numa Pompilio el que fundó las instituciones religiosas romanas. (60)

De C. Servilio Vatia:


C. Servilius Vatia. Roma, 82-80 aC. Denario, 3.95g. A/ Apolo y lituo, R/ batalla. RRC 370/1b. Tkalec February 2001, 201. © Tkalec AG.

Quizá por la misma razón lo encontramos también dentro de la cabeza de Flora en el monedero más reciente de la familia, C. Servilio C. f.


C. Servilius C.f. Roma, 57 aC. Denario, 4.11g. A/ Flora y lituo, R/ soldados. RRC 423/1. Goldberg 59, 2333. © Ira & Larry Goldberg, Inc.

El mismo lituo aparece junto a un retrato de Anco Marcio en el denario de L. Marcio Filipo:


L. Marcius Philippus. Roma, 56 aC. Denario, 3.37g. A/ Anco Marcio y lituo, R/ estatua ecuestre sobre acueducto. RRC 425/1. Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

y se piensa que pueda referirse al puesto de augur de L. Marcio Filipo, cónsul en 91 aC. También puede referirse al hecho que Anco Marcio restableció las instituciones religiosas del estado de abandono en que se encontraba cuando tomó el poder. (61)

También aparece tras la cabeza de Diana


Faustus Cornelius Sulla. Roma, 56 aC. Denario, 3.97g. A/ Diana y lituo, R/ Bocchus y Jugurtha arrodillados ante Sila. RRC 426/1. Künker 158, 409. © Künker GmbH.

que alude al augurado del padre o al hecho que el acuñador fue augur alrededor de 57 aC, presentándose también en otro denario de la misma gens, en este caso con Diana auriga:


Faustus Cornelius Sulla. Roma, 56 aC. Denario, 3.79g. A/ Hércules, R/ Diana en biga con lituo. RRC 426/2. Goldberg 80, 3056. © Ira & Larry Goldberg, Inc.

Al augurado de Sila se refiere el lituo en el denario de Q. Pompeyo Rufo:


Q. Pompeius Rufus. Roma, 54 aC. Denario, 4.14g. A/ Silla curul, R/ silla curul y lituo. RRC 434/2. NAC 73, 164. © NAC AG.

En el áureo de Q. Cornuficio:


Q. Cornuficius. África, 42 aC. Áureo, peso desconocido. A/ Júpiter Ammón, R/ Juno coronando a Q. Cornuficio con lituo. RRC 509/1. Bahrfeldt, pl.VII, 20. © L.Morawiecki.

y su correspondiente denario:


Q. Cornuficius. África, 42 aC. Denario, 3.50g. A/ Júpiter Ammón, R/ Juno coronando a Q. Cornuficio con lituo. RRC 509/2. BMCRE III, pl.CXXI, 15. © Andrew McCabe.

además de los tipos RRC 509/3 y 4 ya ilustrados cuando hablábamos de las representaciones del elefante. Todos estos tipos recuerdan su rol tanto de augur como de imperator.

También aparece en acuñaciones de Pompeyo:


Sextus Pompeius. Sicilia, 42-40 aC. Áureo, 7.97g. A/ Pompeyo Magno, R/ Pompeyo Magno y Pompeyo Jr., con lituo y trípode. RRC 511/1. NAC 67, 105. © NAC AG.

representando a Pompeyo como augur y a su hijo como XVvir sacris faciundis, responsable de las ceremonias sagradas. (62)

A pesar que los cesarianos no emplearon a menudo la conjunción de símbolos de lituo y capis, sí que prodigaron la aparición del primero. El imperium de César era a menudo referido con una conexión directa entre su efigie y el lituo. Esta representación obtuvo popularidad y el lituo aparece con César incluso después de su muerte. El partido cesariano siguió la tradición, y tanto Marco Antonio, muy a menudo, como Octaviano, con menor frecuencia, lo emplean en numerosas emisiones. (63)

Así, de los cesarianos, y siguiendo cronológicamente a las ya ilustradas RRC 516/4-5 cuando hablábamos de las distintas representaciones de la cigüeña, y RRC 517/6-7, de los que no hemos podido obtener foto debido a su extrema rareza, tenemos:


M. Antonius, L. Gellius. Ceca itinerante, 41 aC. Denario, 3.84g. A/ M.Antonio y capis, R/ Octaviano y lituo. RRC 517/8. Rauch 79, 2261. © H.D. Rauch GmbH.

mostrando símbolos augurales (64). Además, de M. Antonio tenemos:


M. Antonius, Cn. Domitius Ahenobarbus. Ceca móvil, 40 aC. Áureo, 8.09g. A/ M.Antonio y lituo, R/ proa de nave y estrella. RRC 521/1. Hess Divo 326, 76. © Hess Divo AG.


M. Antonius, Cn. Domitius Ahenobarbus. Ceca móvil, 40 aC. Denario, 3.84g. A/ M.Antonio y lituo, R/ proa de nave y estrella. RRC 521/2. NAC 73, 255. © NAC AG.

Y de Octaviano:


Q. Voconius Vitulus. Roma, desp. 40 aC. Denario, 3.80g. A/ Julio César y lituo, R/ ternera. RRC 526/2. UBS 78, 1185. © UBS


Q. Voconius Vitulus. Roma, 40 aC. Áureo, 7.95g. A/ Octaviano y lituo, R/ ternera. RRC 526/3. NAC 63, 562. © NAC AG.

quien, mostrando símbolos sacerdotales y de pontifex maximus expresa la relación tradicional entre este oficio y la gens Julia.

Una última emisión de Marco Antonio como augur:


Marcus Antonius. Ceca móvil, 38 aC. Denario, 3.77g. A/ Marco Antonio como augur, R/ Sol. RRC 533/2. NAC 54, 282. © NAC AG.

Las últimas emisiones del periodo republicano donde aparece el lituo son:


Octaviano. Ceca móvil, 36 aC. Áureo, 8.06g. A/ Octaviano, R/ templo del Divo Julio César, con una estatua suya como augur. RRC 540/1. ritish Museum/BMCRE III, pl.CXXII, 4. © Andrew McCabe.


Octaviano. Ceca móvil, 36 aC. Denario, 3.95g. A/ Octaviano, R/ templo del Divo Julio César, con una estatua suya como augur. RRC 540/2. Tkalec February 2001, 245. © Tkalec AG.

donde Octaviano vuelve a asociarse al recuerdo de Julio César, si bien en la época de estas emisiones el templo aún no había comenzado a construirse, cosa que no le detuvo en su afán propagandístico. (65)

Cuatro emisiones republicanas emplean el lituo como marca de ceca, que exponemos aquí, aunque no entramos a describirlas ni ilustrarlas por escaparse de la finalidad de este estudio: RRC 343/2b, RRC 344/3, RRC 346/2, RRC 405.

Con el capis o praefericulum apareciendo en solitario nos encontramos con:


L. Munacius Plancus. Roma, 45 aC. Áureo, 7.97g. A/ Victoria, R/ capis. RRC 475/1. NY SaleXXIII, 113. © The New York Sale.


L. Munacius Plancus. Roma, 45 aC. Quinario áureo, 4.04g. A/ Victoria, R/ capis. RRC 475/2. NAC 24, 2. © NAC AG.


Marcus Antonius, Lucius Antonius. Ceca móvil, 41 aC. Denario, 3.97g. A/ Marco Antonio y capis, R/ Lucio Antonio. RRC 517/5c. Gemini X, 376. © Gemini, LLC.

Todos ellos se pueden adscribir a la moneda propagandística que proliferó en esta época y que fue preludio de las características de las acuñaciones imperiales, apareciendo por primera vez como tipos monetarios individuales. La manera en que se representan sugiere que ya había concluido la época en que las intenciones de los triunviros monederos se entendían sin ambigüedad. Símbolos separados con claros mensajes fueron sustituidos por  una serie compleja de símbolos, muchos de los cuales nunca habían aparecido independientemente del resto. La ambigüedad resultante requirió la incorporación de inscripciones para elevar el aspecto propagandístico de la moneda. (66)


Como accesorios y elementos ornamentales aparecen con frecuencia las coronas, que se empleaban desde la antigüedad como ornamento de las estatuas de los dioses, en referencia a sus atributos, así  la de laurel, perteneciente a Júpiter, Apolo y otras divinidades; la de espigas, de Ceres; la de mirto, o dorada, de Venus; la de edera, de Baco; la de Cibeles, torreada; la de Minerva, de hojas de olivo; la de Flora, de rosas, etc.

También se empleaban como decoración sobre la cabeza de grandes hombres en recompensa a sus virtudes, así la de laurel para los triunfadores, la de cedro, concedida ob cives servatos, etc. (67)

La corona de laurel que rodea los símbolos sacerdotales de nuestro denario, en este caso haciendo  referencia a la victoria de Metelo Pío sobre Sertorio, aparece por vez primera como ornamento de la cabeza de Jano bifronte, en ases:


Anónimo. Roma, 225-217 aC. As, 257.80g. A/ Jano bifronte tocado con corona de laurel, R/ proa de nave. RRC 35/1. NAC 25, 220. © NAC AG.

y cuadrigatos:


Anónimo. Roma, 225-212 aC. Cuadrigato, 6.66g. A/ Jano bifronte tocado con corona de laurel, R/ Júpiter en cuadriga. RRC 28/3. NAC 61, 91. © NAC AG.

además del semis fundido:


Anónimo. Roma, 225-217 aC. Semis, 139.05g. A/ Saturno tocado con corona de laurel, R/ proa de nave. RRC 35/2. NAC 25, 222. © NAC AG.

y acuñado:


Anónimo. Roma, desp. 211 aC. Semis, 18.22g. A/ Saturno tocado con corona de laurel, R/ proa de nave. RRC 56/3. Naville 3, 66. © Naville Numismatics.

y en el victoriato:


Anónimo. Ceca incierta, 211-208 aC. Victoriato, peso desconocido. A/ Júpiter tocado con corona de laurel, R/ Victoria coronando trofeo. RRC 95/1a-b. Goldberg 69, 3238. © Ira & Larry Goldberg, Inc.

Sobre la cabeza de Apolo lo vemos en didracmas romano-campanos:


Anónimo. Ceca incierta, 275-270 aC. Didracma, 7.38g. A/ Apolo tocado con corona de laurel, R/ caballo y estrella. RRC 15/1b. Hirsch 279, 2002. © G. Hirsch Nachfolger.


Anónimo. Roma, 234-231 aC. Didracma, 6.65g. A/ Apolo tocado con corona de laurel, R/ caballo. RRC 26/1. NAC 61, 83. © NAC AG.

y en los consiguientes denarios


Mn. Fonteius. Roma, 85 aC. Denario, 4.12g. A/ Apolo tocado con corona de laurel, R/ Cupido y cabra, todo rodeado por corona de laurel.  RRC 353/1a. Roma Numismatics 5, 544. ©Roma Numismatics Ltd.

y quinarios:


C. Egnateius C.f. Roma, 97 aC. Quinario, 1.90g. A/ Apolo tocado con corona de laurel, R/ Victoria y trofeo.  RRC 333/1. NAC 61, 1188. © NAC AG.

También se presenta sobre otras divinidades como Vulcano:


L. Aurelius Cotta. Roma, 105 aC. Denario, 3.60g. A/ Vulcano tocado con corona de laurel, todo rodeado por otra corona de laurel, R/ águila sobre rayo, todo rodeado por corona de laurel. RRC 314/1a. NAC 54, 190. © NAC AG.

Saturno:


L. Calpurnius Piso Caesonius, Servilius Caepio. Roma, 100 aC. Denario, 3.94g. A/ Saturno tocado con corona de laurel, R/ figuras entre espigas de trigo. RRC 330/1a. NAC 40, 441. © NAC AG.

y Neptuno:


L. Lucretius Trio. Roma, 76 aC. Denario, 3.85g. A/ Neptuno tocado con corona de laurel, R/ Cupido y delfín. RRC 390/2. Busso Peus 366, 1199. © Dr. Busso Peus Nachfolger.

Junto a la palma, la corona de laurel es un accesorio constante en las representaciones de Victoria; en numerosas ocasiones esta aparece presentando una corona, o directamente coronando:


P. Calpurnius. Roma, 133 aC. Denario, 3.96g. A/ Roma, R/ Victoria coronando a Venus en biga. RRC 247/1. Münzen & Medaillen 32, 448. © Münzen & Medaillen GmbH.

En otras ocasiones la corona está pendida de la palma:


Anónimo. Roma, 265-242 aC. Didracma, 6.62g. A/ Roma, R/ Victoria. RRC 22/1. Argenor Numismatique 4, 92. © Argenor Numismatique S.A.

o portada por Cupido en este sestercio:


Mn. Cordius Rufus. Roma, 46 aC. Sestercio, 0.86g. A/ Casco corintio, R/ Cupido portando palma y corona. RRC 463/6a. NAC 78, 470. © NAC AG.

Otras divinidades también realizan el gesto de coronación; así, Minerva corona el trofeo sobre el reverso del denario de M. Furio:


M. Furius M.f. Philus. Roma, 119 aC. Denario, 3.90g. A/ Jano bifronte, R/ Roma coronando trofeo. RRC 281/1. Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

y Júpiter en el denario de Cn. Blasio Cn.f.:


Cn. Blasio Cn.f. Roma, 112-111 aC. Denario, 3.88g. A/ Marte, R/ Júpiter entre Juno y Minerva, coronado por esta. RRC 296/1d. Gitbud & Naumann 23, 654. © Gitbud & Naumann.

Eros corona a Venus en los denarios de Sex. Iulius Caesar:


Sextus Iulius Caesar. Roma, 129 aC. Denario, 3.89g. A/ Roma, R/ Cupido coronando a Venus en biga. RRC 258/1. NY Sale III, 259. © The New York Sale.

y L. Memmio Galeria:


L. Memmius Galeria. Roma, 106 aC. Denario, 3.67g. A/ Roma, R/ Cupido coronando a Venus en biga. RRC 313/1b. NY Sale III, 302. © The New York Sale.

El Genio del Pueblo Romano corona a Roma en el denario de Léntulo Marcelo (hijo):


P. Cornelius Lentulus Marcellinus. Roma, 100 aC. Denario, 3.92g. A/ Hércules, R/ figura masculina coronando a Roma. RRC 329/1d. Tkalec September 2008, 62. © Tkalec AG.

Juno Lanuvina corona a Q. Cornificius, augur e imperator, ilustrado en el apartado anterior sobre los símbolos pontificales (RRC 509/1).

Finalmente, M. Lépido pone la corona (o diadema) sobre el joven Ptolomeo V:


M. Aemilius Lepidus. Roma, 61 aC. Denario, 3.99g. A/ Alejandría, R/ M. Lépido corona a Ptolomeo V. RRC 419/2. Tkalec May 2006, 123. © Tkalec AG.

Como símbolo, la corona de laurel aparece en el revés del denario anónimo con los Dioscuros:


Anónimo. Ceca incierta, 211-208 aC. Denario, 3.62g. A/ Roma, R/ Dioscuros y corona de laurel. RRC 110/1a. NAC 61, 494. © NAC AG.

y en el bronce post-semilibral anónimo:


Anónimo. Ceca incierta, 211-208 aC. As, 44.29g. A/ Jano bifronte, R/ proa de nave y corona de laurel. RRC 110/2. Roma Numismatics May 2013, 1121. © Roma Numismatics Ltd.

Además, circunda a menudo tipos de anverso y reverso, como en el caso del denario estudiado de Q. Cecilio Metelo Pío, y en estos otros que vemos a continuación.

En anverso:

Cabeza de Roma, en denarios de Cn. Gelio:


Cn.Gellius. Roma, 138 aC. Denario, 3.82g. A/ Roma, rodeado por corona de laurel, R/ figuras en cuadriga. RRC 232/1. Gorny & Mosch 216, 2771. © Gorny & Mosch.

También el RRC 263/1, ya ilustrado cuando estudiamos la representación del elefante.

De M. Acilius Balbus:


Mn. Acilius Balbus. Roma, 125 aC. Denario, 3.84g. A/ Roma, rodeado por corona de laurel, R/ Júpiter en cuadriga. RRC 271/1. NAC 61, 1085. © NAC AG.

Cabeza de Vulcano, en el denario de L. Aurelio Cota ilustrado anteriormente (RRC 314/1a).
Cabeza de Roma en el denario de M. Lucilio Rufo:


M. Lucillius Rufus. Roma, 101 aC. Denario, 3.82g. A/ Roma, rodeado por corona de laurel, R/ Victoria en biga. RRC 324/1. NAC 25, 276. © NAC AG.

El RRC 353/1a, ya ilustrado, y el Laterensis:


Laterensis. Roma, 83 aC. Denario, peso desconocido. A/ Júpiter, rodeado por corona de laurel, R/ Triumphator en cuadriga. RRC 358/1. Bahrfeldt, pl.III. © Andrew McCabe.

Cabeza de Sibila en el denario de L. Manlio Torcuato


L. Manlius Torquatus. Roma, 65 aC. Denario, 3.66g. A/ Sibila, rodeada por corona de laurel, R/ trípode y estrellas, rodeados por torques.  RRC 411/1a. Leu Numismatik 86, 690. © Leu Numismatik AG.

También aparece en la cabeza de África en el áureo triunfal de Pompeyo Magno visto anteriormente, así como en la de Apolo, en el denario de C. Considio Paeto


C. Considius Paetus. Roma, 46 aC. Denario, 4.08g. A/ Apolo, rodeada por corona de laurel, R/ silla curul. RRC 465/1a. ArtCoins Roma 6, 688. © ArtCoins Roma, s.r.l. 

con la corona de laurel probablemente reflejando la victoria de Julio César en Thapsus, en la actual Túnez. (68)

Aparece en numerosas emisiones de L. Valerio Acísculo:


L. Valerius Acisculus. Roma, 45 aC. Denario, 3.90g. A/ Apolo, rodeado por corona de laurel, R/ Zeus como toro raptando a Europa. RRC 474/1b. NAC 45, 23. © NAC AG.


L. Valerius Acisculus. Roma, 45 aC. Denario, 3.99g. A/ Apolo, rodeado por corona de laurel, R/ lechuza con cabeza humana, rodeado por corona de laurel. RRC 474/2b. NAC 63, 434. © NAC AG.


L. Valerius Acisculus. Roma, 45 aC. Denario, 3.83g. A/ Apolo, rodeado por corona de laurel, R/ Sibila, rodeada por corona de laurel. RRC 474/3a. NAC 33, 355. © NAC AG.


L. Valerius Acisculus. Roma, 45 aC. Denario, 4.09g. A/ Júpiter, rodeado por corona de laurel, R/ monstruo anguípedo. RRC 474/4. Gemini X, 252. © Gemini LLC.


L. Valerius Acisculus. Roma, 45 aC. Quinario, 1.75g. A/ Azuela o pica, rodeada por corona de laurel, R/ Victoria. RRC 474/6. NAC 72, 1254. © NAC AG.

con las coronas de laurel de estas emisiones recordando los honores conferidos a Julio César tras las victorias de Thapsus y Munda, en el sur de España. (69)


Octaviano. Ceca itinerante, 37 aC. Denario, 3.79g. A/ Leyenda, rodeada por corona de laurel, R/ trípode. RRC 537/2. NAC 73, 268. © NAC AG.

Representaciones de la corona de laurel rodeando el reverso se dan en:

Attis sobre cabra, en denario de P. Cornelio Cetego:


P. Cornelius Cetegus. Roma, 115-114 aC. Denario, peso desconocido. A/ Roma, R/ figura a caballo rodeada por corona de laurel. RRC 288/1. 
Biblioteca Nacional de Francia. © CoinProject.com

Asimismo lo podemos ver en el escudo en el denario de M. Cecilio Q.f. Metelo y en el águila sobre rayos, Roma coronando a Marte en el denario de P. Cornelio Léntulo Marcelo (hijo), Eros sobre cabra, en el denario de M. Fonteyo C. (hijo), todos ilustrados anteriormente.

Prosiguiendo con la secuencia temporal de la aparición de la corona de laurel rodeando el reverso:

Diana en biga, de C. Alio Bala:


C. Allius Bala. Roma, 92 aC. Denario, 3.91g. A/ figura femenina (Diana?), R/ Diana en biga de ciervos, rodeada por corona de laurel. RRC 336/1c. NAC 59, 740. © NAC AG.

Ceres y el cerdo, en el denario de C. Vibio Pansa:


C. Vibius C.f. Pansa. Roma, 90 aC. Denario, 3.90g. A/ Apolo, R/ Ceres y cerdo,  todo rodeado por corona de laurel. RRC 343/3a. NAC 78, 1796. © NAC AG.

Y con Sila:


L. Sulla. Ceca incierta, 81 aC. Denario, 3.84g. A/ Venus, R/ cornucopia rodeada por corona de laurel. RRC 376/1. Gemini VI, 403. © Gemini LLC.

la corona como tipo emblemático con objetos sacrificiales, en denarios de M. Calpurnio Piso M.f.Frugi:


M. Calpurnius Piso M.f. Frugi. Roma, 61 aC. Denario, 3.95g. A/ Estatua de Mercurio con corona de laurel y símpulo, R/ leyenda, cuchillo y patera, todo rodeado por corona de laurel. RRC 418/1. NAC 54, 234. © NAC AG.


M. Calpurnius Piso M.f. Frugi. Roma, 61 aC. Denario, 3.84g. A/ Mercurio, corona de laurel, símpulo y estrella, R/ leyenda, cuchillo y patera, todo rodeado por corona de laurel. RRC 418/2b. NAC 73, 157. © NAC AG.

Ya entrados en la Guerra Civil encontramos:


C. Iulius Caesar. Roma, 44 aC. Áureo, 8.07g. A/ Venus, R/ leyenda, rodeada por corona de laurel. RRC 481/1. Gorny & Mosch 211, 536. © Gorny & Mosch.


Octaviano. Italia, 38 aC (?). Dupondio, 21.89g. A/ Octaviano y estrella, R/ leyenda, rodeada por corona de laurel. RRC 535/2. Hess Divo 321, 192. © Hess Divo AG.


Octaviano. Ceca móvil, 37 aC. Bronce, 17.12g. A/ Octaviano y estrella, R/ leyenda, rodeada por corona de laurel. RRC 538/3. NAC 40, 623. © NAC AG.

con la corona y estrella (cometa) recordando la divinidad de Julio César. (70)

La corona de laurel aparece también como tipo emblemático, simbolizando el poder, en un denario de T. Carisio:


T. Carisius. Roma, 46 aC. Denario, 3.76g. A/ Roma, R/ cornucopia sobre globo celeste entre cetro y timón, todo rodeado por corona de laurel. RRC 464/3c. Martí Hervera & Soler y Llach 78, 100. © Martí Hervera & Soler y Llach.

y con instrumentos de ceca del mismo acuñador:


T. Carisius. Roma, 46 aC. Denario, 4.14g. A/ Juno Moneta, R/ instrumentos de acuñación, rodeados por corona de laurel. RRC 464/2. Gorny & Mosch 224, 405. © Gorny & Mosch.

Esta adaptación de la corona de laurel se encuentra también en nominales menores, como en onzas de Q. Lutacio:


Q. Lutatius. Roma, 109-108 aC. Onza, peso desconocido. A/ Roma, R/ leyenda, rodeada por corona de laurel. RRC 305/2. Museo Nacional de Copenhague. © H.W. Horsnaes.

También en acuñaciones de Q. Metelo, de L. Saturnino y de A. Cecilio, aunque sobre estos tres últimos nominales eneos hay muchas dudas sobre su autenticidad, considerados falsos por Crawford (71).

Aparece también en el cuadrante de L. Opimio, uno de los bronces más raros de la serie republicana:


L. Opimius. Roma, 131 aC. Cuadrante, 2.67g. A/ Hércules, R/ mazo, rodeado por corona de laurel. RRC 253/3. Colección A. McCabe. © Andrew McCabe.

A menudo encontramos, dentro de las acuñaciones de un mismo triunviro, algunas con corona y otras no, por ejemplo el RRC 465/1a está rodeado por una corona de laurel, mientras que el RRC 314/1b por un círculo perlado.

Para finalizar, la corona de laurel aparece como un accesorio importante en el campo de anverso, detrás de la cabeza de Roma, en denarios de T. Clolio:


T. Clolius. Roma, 128 aC. Denario, 3.97g. A/ Roma y corona de laurel, R/ Victoria en biga. RRC 260/1. NAC 70, 43. © NAC AG.

de L. Opimio


L. Opimius. Roma, 131 aC. Denario, 3.93g. A/ Roma y corona de laurel, R/ Victoria en biga portando corona de laurel. RRC 253/1. Heritage September 2013, 23326. © Heritage Auctions, Inc.

y de C. Servilio M.f.


C. Servilius M.f. Roma, 136 aC. Denario, 3.98g. A/ Roma y corona de laurel, R/ Dioscuros. RRC 239/1. NAC 33, 232. © NAC AG.

mientras aparece de la misma manera en el campo de reverso en la cuadriga de la Victoria en el denario de M. Tulio


M. Tullius. Roma, 120 aC. Denario, 3.92g. A/ Roma, R/ Victoria en cuadriga y corona de laurel. RRC 280/1. Roma Numismatics 4, 465. © Roma Numismatics Ltd.

y en la proa del semis de L. Opimio, una moneda rarísima con un par de ejemplares conocidos, uno en el museo Kestner de Hannover, y el otro perteneciente a la colección Roberto Russo, de la que estoy a la espera de una foto cortesía de Andrew McCabe.

La corona de laurel forma parte del tipo emblemático en los denarios firmados por Cn. Len(tulus) q(uaestor) ex s(enatus) c(onsulto).


Cn. Lentulus. Hispania (?), 76-75 aC. Denario, 3.93g. A/ Genio del Pueblo Romano, R/ globo entre timón y cetro, este último con corona de laurel. RRC 393/1a. Gemini V, 232. © Gemini LLC.

así como en los de Q. Pompeyo Rufo, con silla curul, corona y lituo, visto anteriormente, donde en este caso la flecha y la corona de laurel junto a la silla curul, como atributos de Apolo, recuerdan al abuelo paterno  como miembro del colegio de XVviri. (72)

La corona de laurel aparece por triplicado en un denario de Fausto Cornelio Sila, hijo del dictador, y acuñado durante su cargo de cuestor mediante s(enatus) c(onsulto) en honor a su suegro Pompeyo Magno.


Faustus Cornelius Sulla. Roma, 56 aC. Denario, 3.93g. A/ Hércules, R/ globo entre corona de joyas y tres coronas de laurel. RRC 464/4a. Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

Las tres coronas aluden a las tres victorias de Pompeyo en los continentes conocidos, como comenta Cicerón: cuius tres triumphi testes essent totum orbem terrarum nostro imperio teneri. La cuarta corona, en oro, sería la que le ofrecieron en 63 aC y que le fue permitido portar durante las funciones públicas. (73)

Para finalizar, el triunviro Q. Sicinio, con ramo, caduceo y corona, estudiado en profundidad en otra entrada de este blog:


Q. Sicinius. Roma, 49 aC. Denario, 4.03g. A/ Fortuna, R/ palma, caduceo y corona de laurel. RRC 440/1. Colección VENVS. © Ray Benzal Martínez.

con la corona recordando los triunfos pasados de Pompeyo y anticipando su pronta victoria sobre César, algo que la Historia le negaría. (74)


BIBLIOGRAFIA

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(43) Sear, D.R. Op.cit., p.82.
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(46) Crawford, M. Op.cit., vol.I, ps.373-4.
(47) Morawiecki, L. Op.cit, p.45-6.
(48) Crawford, M. Op.cit., p.481.
(49) Morawiecki, L. Op.cit, p.46.
(50) Sear, D.R. Op.cit., p.39.
(51) Sear, D.R. Op.cit., p.71.
(52) Sear, D.R. Op.cit., p.84.
(53) Sear, D.R. Op.cit., p.90.
(54) Alteri, G. Op.cit., ps. 175-7.
(55) Sear, D.R. Op.cit., p.81.
(56) Sear, D.R. Op.cit., ps. 119-20.
(57) Morawiecki, L. Op.cit., ps. 41-50.
(58) Sear, D.R. Op.cit., ps. 190-1.
(59) Crawford, M. Op.cit, p.301.
(60) Stevenson, S.W. Op.cit., p.520.
(61) Stevenson, S.W. Op.cit., p.520.
(62) Sear, D.R. Op.cit., p.201.
(63) Morawiecki, L. Op.cit., ps. 54-5.
(64) Sear, D.R. Op.cit., p.160-1.
(65) Sear, D.R. Op.cit., p.191-2.
(66) Morawiecki, L. Op.cit, p.41-50.
(67) Stevenson, S.W. Op.cit., p.290.
(68) Sear, D.R. Op.cit., p.50.
(69) Sear, D.R. Op.cit., p.55.
(70) Sear, D.R. Op.cit., p.190.
(71) Crawford, M. Op.cit., ps.550-1.
(72) Morawiecki, L. Op.cit, p.40.
(73) Alteri, G. Op.cit., ps. 190-3.
(74) Sear, D.R. Op.cit., p.5.

Bene valeas.


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